lunes, 23 de agosto de 2010

El bostezo

Bostezar¿Sueño o aburrimiento?

jueves, 24 de junio de 2010

sábado, 29 de mayo de 2010

sábado, 15 de mayo de 2010

martes, 11 de mayo de 2010

lunes, 10 de mayo de 2010

Galimatazo

Brillaba, brumeando negro, el sol;
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas;
mimosos se fruncían los borogobios
mientras el momio rantas murgiflaba.

¡Cuidate del Galimatazo, hijo mío!
¡Guárdate de los dientes que trituran
y de las zarpas que desgarran!
¡Cuidate del pájaro Jubo-Jubo y
que no te agarre el frumioso Zamarrajo!

Valiente empuñó el gladio vorpal;
a la hueste manzona acometió sin descanso;
luego, reposóse bajo el árbol del Tántamo
y quedóse sesudo contemplando...

Y así, mientras cavilaba firsuto,
¡¡hete al Galimatazo, fuego en los ojos,
que surge hedoroso del bosque turgal
y se acerca raudo y borguejeando!!

¡Zis, zas y zas! ¡Una y otra vez
zarandeó tijereteando el gladio vorpal!
Bien muerto dejó al monstruo, y con su testa
¡volvióse triunfante galompando!

¡¿Y hazlo muerto?! ¡¿Al Galimatazo?!
¡Ven a mis brazos, mancebo sonrisor!
¡Qué fragarante día! ¡Jujurujúu! ¡Jay, jay!
Carcajeó, anegado de alegría.

Pero brumeaba ya negro el sol;
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas;
mimosos se fruncian los borogobios
mientras el momio rantas necrofaba...

(Lewis Carroll)

jueves, 6 de mayo de 2010

El cuento de la rana y el anciano

Un anciano estaba pescando sentado en su bote de remos, cuando de repente saltó una rana del río dentro de la embarcación.
La rana, muy animadamente, comenzó a suplicarle ayuda: “¡Auxilio, por favor, buen señor. Yo soy una hermosa princesa. Una cruel bruja me transformó en una rana. Solamente bésame, y seré transformada de nuevo en una princesa!”
El viejo, sin decirle nada, la levantó y la metió en su bolsillo. Entonces remó a la ribera del río y desembarcó. Sacó la rana de su bolsillo, y la rana comenzó a suplicarle de nuevo: “¡Por favor, buen señor, sólo bésame y seré transformada de nuevo en una hermosa princesa, y seré tuya para siempre!”. Pero esta vez el anciano le contestó: “Mira, a mi edad, prefiero tener una rana que habla antes que una princesa.”