Brillaba, brumeando negro, el sol;
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas;
mimosos se fruncían los borogobios
mientras el momio rantas murgiflaba.
¡Cuidate del Galimatazo, hijo mío!
¡Guárdate de los dientes que trituran
y de las zarpas que desgarran!
¡Cuidate del pájaro Jubo-Jubo y
que no te agarre el frumioso Zamarrajo!
Valiente empuñó el gladio vorpal;
a la hueste manzona acometió sin descanso;
luego, reposóse bajo el árbol del Tántamo
y quedóse sesudo contemplando...
Y así, mientras cavilaba firsuto,
¡¡hete al Galimatazo, fuego en los ojos,
que surge hedoroso del bosque turgal
y se acerca raudo y borguejeando!!
¡Zis, zas y zas! ¡Una y otra vez
zarandeó tijereteando el gladio vorpal!
Bien muerto dejó al monstruo, y con su testa
¡volvióse triunfante galompando!
¡¿Y hazlo muerto?! ¡¿Al Galimatazo?!
¡Ven a mis brazos, mancebo sonrisor!
¡Qué fragarante día! ¡Jujurujúu! ¡Jay, jay!
Carcajeó, anegado de alegría.
Pero brumeaba ya negro el sol;
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas;
mimosos se fruncian los borogobios
mientras el momio rantas necrofaba...
(Lewis Carroll)
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lunes, 10 de mayo de 2010
sábado, 7 de febrero de 2009
Romance del Conde Niño
Conde Niño, por amores
es niño y pasó la mar;
va a dar agua a su caballo
la mañana de San Juan.
Mientras el caballo bebe,
él canta dulce cantar;
todas las aves del cielo
se paraban a escuchar;
caminante que camina,
olvida su caminar;
navegante que navega,
la nave vuelve hacia allá.
La reina estaba labrando,
la hija durmiendo está:
--Levantaos, Albaniña,
de vuestro dulce folgar,
sentiréis cantar hermoso
la sirenita del mar.
--No es la sirenita, madre,
la de tan bello cantar,
sino es el Conde Niño
que por mí quiere finar.
¡Quién le pudiese valer
en su tan triste penar!
--Si por tus amores pena,
¡oh, malhaya su cantar!,
y porque nunca los goce
yo le mandaré matar.
--Si le manda matar, madre,
juntos nos han de enterrar.
Él murió a la medianoche,
ella, a los gallos cantar;
a ella, como hija de reyes,
la entierran en el altar;
a él, como hijo de conde,
unos pasos más atrás.
De ella nació un rosal blanco,
de él nació un espino albar;
crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar;
las ramitas que se alcanzan
fuertes abrazos se dan,
y las que no se alcanzaban
no dejan de suspirar.
La reina, llena de envidia,
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar.
De ella naciera una garza,
de él un fuerte gavilán,
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan par a par.
es niño y pasó la mar;
va a dar agua a su caballo
la mañana de San Juan.
Mientras el caballo bebe,
él canta dulce cantar;
todas las aves del cielo
se paraban a escuchar;
caminante que camina,
olvida su caminar;
navegante que navega,
la nave vuelve hacia allá.
La reina estaba labrando,
la hija durmiendo está:
--Levantaos, Albaniña,
de vuestro dulce folgar,
sentiréis cantar hermoso
la sirenita del mar.
--No es la sirenita, madre,
la de tan bello cantar,
sino es el Conde Niño
que por mí quiere finar.
¡Quién le pudiese valer
en su tan triste penar!
--Si por tus amores pena,
¡oh, malhaya su cantar!,
y porque nunca los goce
yo le mandaré matar.
--Si le manda matar, madre,
juntos nos han de enterrar.
Él murió a la medianoche,
ella, a los gallos cantar;
a ella, como hija de reyes,
la entierran en el altar;
a él, como hijo de conde,
unos pasos más atrás.
De ella nació un rosal blanco,
de él nació un espino albar;
crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar;
las ramitas que se alcanzan
fuertes abrazos se dan,
y las que no se alcanzaban
no dejan de suspirar.
La reina, llena de envidia,
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar.
De ella naciera una garza,
de él un fuerte gavilán,
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan par a par.
domingo, 9 de noviembre de 2008
Los gorrioncillos
sábado, 1 de noviembre de 2008
Aquí vive un fantasma
Cerca de mi casa vive un fantasma;
lo conocí cuando apenas andaba.
Una vez le puse una cataplasma
y dormía con él cuando lloraba.
Es mi amigo un fantasma muy especial:
tiene tres primos y todos morenos,
y además es un fantasma inmortal
que monta en un patinete sin frenos.
Por las tardes se baña en una chapa,
y algún día escribirá una opereta,
comprará dos sábanas y una capa
y aprenderá a montar en bicicleta.
(Esther García González)
lo conocí cuando apenas andaba.
Una vez le puse una cataplasma
y dormía con él cuando lloraba.
Es mi amigo un fantasma muy especial:
tiene tres primos y todos morenos,
y además es un fantasma inmortal
que monta en un patinete sin frenos.
Por las tardes se baña en una chapa,
y algún día escribirá una opereta,
comprará dos sábanas y una capa
y aprenderá a montar en bicicleta.
(Esther García González)
martes, 5 de agosto de 2008
El mandarín y el linimento
Un Mandarín de Pekín
que residía en Cantón
y no tocaba el violín
porque tocaba el violón
decía con presunción
y con cierto retintín
que de confín a confín
de toda aquella nación
del gorro hasta el escarpín
era rico y trapalón.
Tenía aquel Mandarín
Tenía aquel Mandarín
un precioso palanquín
un caballo percherón
un kimono de etamín
y un pañuelo de crespón.
Tenía un vasto salón
un agradable jardín
y también un batintín
que sonaba haciendo ¡pon!
Un puñal, un espadín
un alfanje, un mosquetón
y un surtido botiquín
con "Mejoral" y algodón.
Pero el pobre Mandarín
abrigaba una ilusión
ver crecer el cabello o crin
exprimía su magín
y bañaba aquel melón
con un líquido o loción
que se trajo de Nanking.
Más el melón malandrín
Más el melón malandrín
ablución tras ablución
resistía aquel trajín
y se quedaba pelón.
El Mandarín bermellón
El Mandarín bermellón
rojo, encarnado, carmín
se tomaba un berrenchín
e insistía con tesón
hasta que un día por fin
el paciente Mandarín
que residía en Cantón
se pudo dar el postín
de ver con pelo al melón
porque con circunspección
fue y le puso un peluquín.
MORALEJA
Muchas veces el tesón
no nos conduce a buen fin
y lo mismo que el melón
que tenía el Mandarín
si está calvo don Ramón
don Felipe o don Fermín
da igual que se dé almidón
o se frote con fruición
la cabeza con hollín
con un paño, un calcetín
un abrigo de visón
un lápiz o el boletín
oficial de la nación.
jueves, 3 de julio de 2008
El capitán
--Madre, ya tengo mi barco
y tengo tripulación:
velero de cuatro palos,
marineros de cartón.
Mañana por la mañana,
cuando se levante el Sol,
me iré mandando en mi barco
mi brava tripulación.
Iré mañana hacia el mar
y tú me dirás adiós.
Prepara, madre, mi gorra.
¡Mi gorra de capitán!
Que la blusa marinera
la abandoné junto al mar.
--¡Ay, mi niño, no te vayas,
tan pequeñito, hasta el mar!
Mira que es triste la noche
sobre tanta soledad.
¿Y quién velará tu sueño?
--Las estrellas velarán.
--¿Y quién cantará en tu lecho?
--Las sirenas cantarán.
--¡Ay, mi niño, no te vayas,
tan pequeñito, hasta el mar!
--¡Madre, si tengo mi barco
y tengo tripulación!
Velero de cuatro palos,
marineros de cartón.
Prepara, pronto, mi gorra.
¡Mi gorra de capitán!
Que la blusa marinera
la abandoné junto al mar.
(Ricardo E. Pose)
y tengo tripulación:
velero de cuatro palos,
marineros de cartón.
Mañana por la mañana,
cuando se levante el Sol,
me iré mandando en mi barco
mi brava tripulación.
Iré mañana hacia el mar
y tú me dirás adiós.
Prepara, madre, mi gorra.
¡Mi gorra de capitán!
Que la blusa marinera
la abandoné junto al mar.
--¡Ay, mi niño, no te vayas,
tan pequeñito, hasta el mar!
Mira que es triste la noche
sobre tanta soledad.
¿Y quién velará tu sueño?
--Las estrellas velarán.
--¿Y quién cantará en tu lecho?
--Las sirenas cantarán.
--¡Ay, mi niño, no te vayas,
tan pequeñito, hasta el mar!
--¡Madre, si tengo mi barco
y tengo tripulación!
Velero de cuatro palos,
marineros de cartón.
Prepara, pronto, mi gorra.
¡Mi gorra de capitán!
Que la blusa marinera
la abandoné junto al mar.
(Ricardo E. Pose)
lunes, 14 de mayo de 2007
James y el melocotón gigante
He comido en mi vida muchos platos raros y exquisitos:
gelatina de jugosas tijeretas y mosquitos.
Los ratones con arroz, bien tiernecitos
y asados, son uno de mis platos favoritos.
(Pero guisados con lodo y con zumo de piojitos.)
He comido hamburguesas de cieno de la mejor cocina,
y batidos de escorias, y huevos de rana con cecina,
y cuernos de caracol, y rabos de lagartija alpina,
y escarabajos negros de la colina.
El escarabajo es más tierno en salsa marina.
Me encanta la babosa hervida. Plato genial, adobado
con paté de hormiga y salsa picante. ¿Habéis probado
los dedos de mosquito con huevos de pescado?
Son un delicado postre helado;
pero, eso sí, te dejan el estómago arruinado.
Me enloquecen los crujientes aguijones de avispa con tostadas,
las púas de erizo y la deliciosa carne asada
de un dragón, si está en temporada.
(Se vende al peso y viene enlatada,
y puede comprarse por quintal o tonelada.)
Me encanta el pulpo con chocolate,
me gustan las salchichas de ancas de rana. Y echarme al gaznate
un vaso de aceite de motor con tomate
(suprema receta, aún mejor con aguacate,
y de una buena comida el mejor remate).
Para mi cumpleaños elegiré, muy pillo,
croquetas de renacuajo, plato sencillo,
con una rebanada de manguera y un bocadillo
de gelatina de patas de armadillo.
Es buena para el paladar y horrible para el bolsillo.
Y ya llego al fin de mi canción:
son estos platos lo mejor entre un millón,
pero sin dudarlo yo daría
miles de ellos cada día,
por un solo y único bocado
de este melocotón amado.
(Roald Dahl)
gelatina de jugosas tijeretas y mosquitos.
Los ratones con arroz, bien tiernecitos
y asados, son uno de mis platos favoritos.
(Pero guisados con lodo y con zumo de piojitos.)
He comido hamburguesas de cieno de la mejor cocina,
y batidos de escorias, y huevos de rana con cecina,
y cuernos de caracol, y rabos de lagartija alpina,
y escarabajos negros de la colina.
El escarabajo es más tierno en salsa marina.
Me encanta la babosa hervida. Plato genial, adobado
con paté de hormiga y salsa picante. ¿Habéis probado
los dedos de mosquito con huevos de pescado?
Son un delicado postre helado;
pero, eso sí, te dejan el estómago arruinado.
Me enloquecen los crujientes aguijones de avispa con tostadas,
las púas de erizo y la deliciosa carne asada
de un dragón, si está en temporada.
(Se vende al peso y viene enlatada,
y puede comprarse por quintal o tonelada.)
Me encanta el pulpo con chocolate,
me gustan las salchichas de ancas de rana. Y echarme al gaznate
un vaso de aceite de motor con tomate
(suprema receta, aún mejor con aguacate,
y de una buena comida el mejor remate).
Para mi cumpleaños elegiré, muy pillo,
croquetas de renacuajo, plato sencillo,
con una rebanada de manguera y un bocadillo
de gelatina de patas de armadillo.
Es buena para el paladar y horrible para el bolsillo.
Y ya llego al fin de mi canción:
son estos platos lo mejor entre un millón,
pero sin dudarlo yo daría
miles de ellos cada día,
por un solo y único bocado
de este melocotón amado.
(Roald Dahl)
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