miércoles 14 de mayo de 2008

Vigilante

Búho lechosoUna cría de búho lechoso.

jueves 24 de abril de 2008

El culo

No suelo concordar con el prójimo varón sobre cuál es el mejor culo. Noto un gusto general por el culito escuálido de las modelos flacas. A mí me gustan grandes, hospitalarios, macizos. Me gusta el culo balcón, que sobresale y se auto sustenta como un milagro de ingeniería. El culo bien latino, rappero, reggaetón, de doble pompa viva y prodigiosa.
Me salen versos cuando hablo de culos. Quizá porque en los culos hay algo más antiguo y atávico que en las tetas, que en realidad son una intelectualización. Las tetas son renacentistas, pero el culo es primitivo, neanderthaliano. Con su poder de atracción inequívoca, su convergencia invitadora, es un hit prehistórico. Despierta nuestro costado más bestial: el del acoplamiento en cuatro patas. Las tetas son un invento más reciente, son prosaicas. El culo, en cambio, es lírico, musical, cadencioso, indiscernible del meneo de caderas, del ritmo, la batida de la bossa que retrata a la garota que se aleja en Ipanema. Porque el culo siempre se aleja, siempre se va yendo, invitando a que lo sigan. Se mueve en dirección contraria de las tetas que siempre vienen y por eso suelen ser alarmantes, amenazadoras, casi bélicas (me acuerdo de las tetas de Afrodita, la novia de Mazinger Z, que se disparaban como dos misiles). Las tetas confrontan, el culo huye, es elegía de sí mismo, se va yendo como la vida misma y deja tristes a los hombres pensando qué cosa más linda, más llena de gracia aquella morena que viene y que pasa con dulce balance camino del mar. Las mujeres argentinas tienen orto, las colombianas jopo, las brasileras bunda, las mexicanas bote, las peruanas tarro, las cubanas nevera o fambeco, las chilenas tienen poto. O mejor dicho, las chilenas no tienen poto, según mis amigos transandinos que se quejan de esa falta y quedan asombrados cuando viajan por Latinoamérica. Yo mismo casi me encadeno a la muralla del Baluarte de San Francisco en el último Hay Festival de Cartagena de Indias para no tener que volver y poder seguir admirando el desfile incesante de cartageneras o barranquilleras cuyos culos altaneros merecían no este breve artículo sino un tratado enciclopédico o un poemario como el Canto General.
De las cosas que hacen las mujeres por su culo, la que más ternura me da es cuando lo acercan a la estufa para calentarlo. No lo pueden evitar. Pasan frente a una chimenea o un radiador y acercan el culo, lo empollan un rato. El culo es la parte más fría de una mujer. Siempre sorprende al tacto esa temperatura, el frescor del cachete en el primer encuentro con la mano. Durante el abrazo, se puede llegar a los cachetes de dos maneras. Una es desde arriba, si la mujer tiene puesto un pantalón, pero es dificultoso y lo ajustado de la tela impide la maniobra y la palmada vital. La otra forma es desde abajo y eso es lo mejor, cuando se alcanza el culo levantando de a poco el vestido, por los muslos, y de pronto se llega a esas órbitas gemelas, esa abundancia a manos llenas. En ese instante se siente que las manos no fueron hechas para ninguna otra cosa más que palpar esa felicidad, para sentir con todos los músculos del cuerpo la blanda gravitación, el peso exacto de la redondez terrestre.
Se suele pensar que, en el sexo, la posición de perrito somete a la mujer. Pero hay que decir que abordar por detrás a una mujer de ancas poderosas puede ser todo lo contrario: es como acoplarse a una locomotora, como engancharse en la fuerza de la vida, hay que seguirla, no es fácil, uno queda subordinado a su energía, hay que trabajar, darle mucha bomba, carbón para la máquina. Es uno el que queda sometido a su gran expectativa, absorto, subyugado, vaciándose para siempre en la doble esfera viva de esa mantis religiosa. Una vez vi un hombre de unos 45 años dando vueltas al parque, corriendo tras su personal trainer. Lo curioso es que era una personal trainer, y las calzas azules de esta profesora de gimnasia evidenciaban que tenía un doctorado en glúteos. Como el burro tras la zanahoria, el hombre corría tras ella sin pensar en nada más que ese seguimiento personal. No me sorprendería que a la media hora hubiera un grupo de corredores trotando detrás, en caravana. La música de los culos es la del flautista de Hamelin. Los hombres, con su legión de ratones, van tras ella, hipnotizados. Las mujeres saben aprovechar sus recursos. Yo trabajé en una empresa en el mismo piso que una arquitecta narigona (esas narigonas sexys) y con un "tremendo fambeco" (ORTO). Ella sabía que era su mejor ángulo y lo hacía valer, con unos pantalones ajustados que dejaban todo temblando. Era una de esas oficinas cuadradas, llenas de líneas rectas: el almanaque cuadriculado, la tabla rectangular del escritorio, la ventana, los estantes, las carpetas de archivos. Un lugar irrespirable de no ser por el culo de la arquitecta que a veces pasaba camino a tesorería o a la fotocopiadora. Su culo era lo único redondo en todo este edificio de oficinas. Lo único vivo yo creo. Nunca intenté nada (se decía que tenía un novio), pero en una época yo pensaba escribir una novela con los acoplamientos heroicos que imaginé con ella. Una novela que iba a titular, con un guiño a Greenaway, "El culo de una arquitecta". No escribí ni dos líneas de esa novela, pero sí algunos poemas que ella nunca leyó. Me acuerdo que la veía antes de verla, la intuía en un ritmo particular que tenía el sonido de sus pasos, un peso, un roce de la cara interna de sus muslos de falsa mulata. Cuando aparecía en el rabillo de mi ojo, ya sabía plenamente que se trataba de ella. Y pasaba y todo se detenía un instante, el memo, el mail, la voz en el teléfono, todo se curvaba de pronto, no había más rectas, todo se ovalaba, se abombaba, y el corazón del oficinista medio quedaba bailando. No exagero. Además era plena crisis del 2002. Todo se derrumbaba, caían los ministros, los presidentes, caía la economía, la moneda, la bolsa, caía el gran telón pintado del primer mundo, caía la moral, el ingreso per cápita, todo caía, salvo el culo de la arquitecta que parecía subir y subir, cada vez más vivaracho, más mordible, más esférico, más encabritado en su oscilación por los corredores, pasando en un meneo vanidoso que parecía ir diciendo no, mirame pero no, seguime pero no, dedicame poemas pero no. Ojalá ella llegue a leer esto algún día y se entere del bien que me hizo durante esos dos años con solo ser parte de mi día laborable pasando con tanta gracia frente al mono de mi hormona. Y ojalá se entere también que, cuando me echaron, lo único que lamenté fue dejar de verla desfilar por los pasillos respingando el durazno gigante de su culo soñado.

(Pedro Mairal)

viernes 26 de octubre de 2007

Cara de gas

Si pusiéramos nuestra cara frente a un chorro de gas comprimido, ¿qué pasaría?

Gas comprimido

Esto.

miércoles 27 de junio de 2007

Pared abierta

EdificioEn la ciudad de Liverpool (Inglaterra) se puede ver una obra conceptual diseñada por el escultor británico Richard Wilson. La obra, inspirada por la ingeniería utilizada en la industria nuclear, abre una pared que gira ofreciendo una vista del interior de un edificio.

sábado 23 de junio de 2007

¿Dónde nace el río Mississippi?

a) En la cuna.
b) En Burgos, según vas a la catedral, a la izquierda.
c) Muy lejos.
d) Viene de París.
e) En África o por ahí.
f) En la alcantarilla de mi pueblo.

martes 12 de junio de 2007

Espárragos pisados

Preparación
Muy fácil y rápida. Se abre la lata y, en el suelo mismo, se pisotean cuidadosamente los espárragos. Se sirven fríos y en su propio jugo.
Es un plato ideal como entremés y también para improvisar una comida cuando llegan invitados inesperados.

domingo 20 de mayo de 2007

Big Chook

Big ChookUna obra denominada “Big Chook” hecha de fibra de vidrio en la playa de Tamarama, en Sydney, Australia.

sábado 19 de mayo de 2007

¿Cómo sacar una rana del estómago de una persona?

El método científico es que la persona en cuestión se agache. Si, claro, que se agache como una rana y que comience a dar saltos, una y otra vez. Si la rana no sale inmediatamente, lo mejor es que la persona canturree en voz alta: "Yo salto mejor que las ranas, yo salto mejor que las ranas...". Y así, hasta que la rana, picada en su orgullo, quiera saltar mejor que la persona y salga fuera.
Cuando la rana haya salido, ¿qué se debe hacer?... Pues, dejar en paz a la rana, que siempre sabe cómo volver a su casa, y ocuparse de uno mismo. Si la persona se encuentra ya bien, se comerá un bocadillo de ancas de rana. Salvo que no tenga hambre y, entonces, es mejor esperar a la hora de la merienda, por ejemplo.

miércoles 16 de mayo de 2007

La Kate Winslet ratuna

TitanicUna rata flotando en una pantufla en Fuzhou, China, en su particular y titánica odisea de salvación.

martes 15 de mayo de 2007

Balonmelón, el deporte invitado en los JJ.OO. de Beijing 2008

Dentro de la campaña de promoción deportiva para los próximos Juegos Olímpicos de Pekín 2008, se ha presentado un nuevo deporte invitado: el Balonmelón.
El Balonmelón se juega con un melón de un tamaño considerable para que haya suficiente para todos los jugadores del equipo. El número de jugadores por equipo es de siete hombres o mujeres. Los partidos de Balonmelón se juegan, indistintamente, sobre hierba o sobre arena.
El Balonmelón es un deporte muy parecido al rugby: los jugadores se persiguen, se agarran e intentan comerse el melón a mordiscos. Pero es norma del juego que todos los jugadores del mismo equipo coman del melón. Cuando se acaba el melón, se expulsa a todos aquellos jugadores que no lo hayan probado. Y se echa al campo otro melón. Y así, sucesivamente, hasta que un equipo no pueda comer más, se retire y, entonces, pierde. Si ninguno de los dos equipos puede seguir comiendo, será ganador el equipo que más mordiscos haya dado. Se da un punto por mordisco.
El nuevo deporte es muy divertido, aunque no se recomienda que lo practique la gente que quiere adelgazar.
Para juveniles, se ha creado una variante: el Meloncotón.

lunes 14 de mayo de 2007

James y el melocotón gigante

He comido en mi vida muchos platos raros y exquisitos:
gelatina de jugosas tijeretas y mosquitos.
Los ratones con arroz, bien tiernecitos
y asados, son uno de mis platos favoritos.
(Pero guisados con lodo y con zumo de piojitos.)

He comido hamburguesas de cieno de la mejor cocina,
y batidos de escorias, y huevos de rana con cecina,
y cuernos de caracol, y rabos de lagartija alpina,
y escarabajos negros de la colina.
El escarabajo es más tierno en salsa marina.

Me encanta la babosa hervida. Plato genial, adobado
con paté de hormiga y salsa picante. ¿Habéis probado
los dedos de mosquito con huevos de pescado?
Son un delicado postre helado;
pero, eso sí, te dejan el estómago arruinado.

Me enloquecen los crujientes aguijones de avispa con tostadas,
las púas de erizo y la deliciosa carne asada
de un dragón, si está en temporada.
(Se vende al peso y viene enlatada,
y puede comprarse por quintal o tonelada.)

Me encanta el pulpo con chocolate,
me gustan las salchichas de ancas de rana. Y echarme al gaznate
un vaso de aceite de motor con tomate
(suprema receta, aún mejor con aguacate,
y de una buena comida el mejor remate).

Para mi cumpleaños elegiré, muy pillo,
croquetas de renacuajo, plato sencillo,
con una rebanada de manguera y un bocadillo
de gelatina de patas de armadillo.
Es buena para el paladar y horrible para el bolsillo.

Y ya llego al fin de mi canción:
son estos platos lo mejor entre un millón,
pero sin dudarlo yo daría
miles de ellos cada día,
por un solo y único bocado
de este melocotón amado.

(Roald Dahl)

domingo 13 de mayo de 2007

Círculos espiralados

Ilusión óptica

sábado 12 de mayo de 2007

¿Qué se encontró el primer hombre que llegó a la Luna?

a) Mil euros.
b) Tierra.
c) Un mono lunar.
d) El llavero que había perdido.
e) Una señal de "Prohibido aparcar".
f) A su tío Pablo.
g) Luna.
h) Un vestido de lunares.
i) Restos de una paella.