lunes, 9 de febrero de 2009
sábado, 7 de febrero de 2009
Romance del Conde Niño
Conde Niño, por amores
es niño y pasó la mar;
va a dar agua a su caballo
la mañana de San Juan.
Mientras el caballo bebe,
él canta dulce cantar;
todas las aves del cielo
se paraban a escuchar;
caminante que camina,
olvida su caminar;
navegante que navega,
la nave vuelve hacia allá.
La reina estaba labrando,
la hija durmiendo está:
--Levantaos, Albaniña,
de vuestro dulce folgar,
sentiréis cantar hermoso
la sirenita del mar.
--No es la sirenita, madre,
la de tan bello cantar,
sino es el Conde Niño
que por mí quiere finar.
¡Quién le pudiese valer
en su tan triste penar!
--Si por tus amores pena,
¡oh, malhaya su cantar!,
y porque nunca los goce
yo le mandaré matar.
--Si le manda matar, madre,
juntos nos han de enterrar.
Él murió a la medianoche,
ella, a los gallos cantar;
a ella, como hija de reyes,
la entierran en el altar;
a él, como hijo de conde,
unos pasos más atrás.
De ella nació un rosal blanco,
de él nació un espino albar;
crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar;
las ramitas que se alcanzan
fuertes abrazos se dan,
y las que no se alcanzaban
no dejan de suspirar.
La reina, llena de envidia,
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar.
De ella naciera una garza,
de él un fuerte gavilán,
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan par a par.
es niño y pasó la mar;
va a dar agua a su caballo
la mañana de San Juan.
Mientras el caballo bebe,
él canta dulce cantar;
todas las aves del cielo
se paraban a escuchar;
caminante que camina,
olvida su caminar;
navegante que navega,
la nave vuelve hacia allá.
La reina estaba labrando,
la hija durmiendo está:
--Levantaos, Albaniña,
de vuestro dulce folgar,
sentiréis cantar hermoso
la sirenita del mar.
--No es la sirenita, madre,
la de tan bello cantar,
sino es el Conde Niño
que por mí quiere finar.
¡Quién le pudiese valer
en su tan triste penar!
--Si por tus amores pena,
¡oh, malhaya su cantar!,
y porque nunca los goce
yo le mandaré matar.
--Si le manda matar, madre,
juntos nos han de enterrar.
Él murió a la medianoche,
ella, a los gallos cantar;
a ella, como hija de reyes,
la entierran en el altar;
a él, como hijo de conde,
unos pasos más atrás.
De ella nació un rosal blanco,
de él nació un espino albar;
crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar;
las ramitas que se alcanzan
fuertes abrazos se dan,
y las que no se alcanzaban
no dejan de suspirar.
La reina, llena de envidia,
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar.
De ella naciera una garza,
de él un fuerte gavilán,
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan par a par.
jueves, 5 de febrero de 2009
martes, 27 de enero de 2009
jueves, 8 de enero de 2009
Museo de las Relaciones Perdidas
Calzoncillo que forma parte de la exposición 'El Museo de las Relaciones Perdidas' en Singapur. La muestra reúne una serie de objetos que tienen que ver con relaciones fracasadas, donadas por los propios ciudadanos.sábado, 3 de enero de 2009
viernes, 2 de enero de 2009
Una extraña dolencia le obliga a esnifar los alimentos
Su enfermedad es extremadamente rara. En el mundo hay reconocidos tan sólo dieciocho casos similares, de los cuales el 90% son mujeres.
La desgracia de Claudia nació con ella, y jamás ha conocido el placer de degustar los alimentos, ni siquiera los más corrientes, como los huevos, las patatas o unas simples salchichas. Ya cuando era solamente un bebé, la pequeña Claudia tenía que mamar por la nariz, arrimando sus fosas nasales a los pezones de su madre. Más tarde, un pediatra tuvo que construir un biberón especial para que pudiera absorber la papilla. Pero, ¿cuál es la causa de tan extraño mal?
Al principio los médicos no estaban seguros. Afirmaban que tal vez se debiera a un hiperdesarrollo de la campanilla de su garganta. Creían que el tamaño de esta protuberancia impedía el paso de los alimentos más espesos, ya que sí puede ingerir algunos líquidos por la boca, como el agua y el café con leche con no más de un terrón de azúcar. Sin embargo, tras hacerse unas radiografías se comprobó que su campanilla era tan pequeña como la de cualquier otra persona normal.
Después de recorrer muchas consultas, el doctor Paulo Giannoli, un especialista napolitano, le diagnosticó que era sólo un problema psicológico pero, posiblemente, incurable. Según parece, la madre de Claudia comió mucho queso durante el embarazo, lo que pudo provocar en el subconsciente del feto un rechazo a la comida.
A pesar de sus problemas, Claudia lleva una vida prácticamente normal y se ha acostumbrado a todos los inconvenientes, excepto cuando se acatarra porque pasa muchísima hambre ya que no puede comer nada.
Vía Agencia WWN
Noticias del mundo (Olivia Sanchís)
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